Piezas antiguas de unos mil años, pinturas rupestres, aguas termales, y fantásticos paisajes, son algunos de atractivos que se vieron durante la tercera Caravana “Conociendo nuestra Área Protegida Tucabaca, sus paisajes, gente y recursos’.


Texto y Fotos: Navel Arroyo

La Reserva Municipal de Vida Silvestre de Tucabaca con 262.305 hectáreas, se encuentra en el municipio de Roboré, a 5 horas y media de la ciudad de Santa Cruz. En el área protegida se encuentran las localidades de Chochís, Los Sotos, El Portón, Santiago de Chiquitos, Aguas Calientes y Yorobá.

Hasta el año pasado nadie que conoció la comunidad Los Sotos, se imaginó que su territorio actualmente habitado por 48 familias, atesoraba vasijas de hace mil años. El descubrimiento se hizo en el terreno de la escuela del pueblo mientras se construía un pozo para el baño, según relata Mary Luz Cordano, vicepresidenta de la Junta Vecinal. Tras ese hallazgo la Gobernación de Santa Cruz envió a expertos para analizar las piezas.

Ahora se está construyendo un espacio para el “Museo Los Sotos”, que actualmente funciona en un aula de revoque fino, con techo de teja, lugar donde se exhiben vasijas, collares, cuencas de piedra, entre otras piezas, que tienen relación con dos tradiciones culturales: la Tupiguarani y la Incisa, según detallan los banner informativos dispuestos en el lugar.

Llegar a Los Sotos toma diez minutos desde Roboré. La comunidad se encuentra al borde de la Reserva Municipal de Vida Silvestre Valle de Tucabaca. Al ingresar por un camino de tierra rodeado de vegetación, poco a poco el paisaje se amplía y se empieza a observar planicies verdes y algunas casas hechas de barro con techos de teja desperdigadas por el lugar. Oscar Brailco, de 74 años, afirma que él y todos los vecinos de ese sitio son los descendientes de las familias que llegaron a fundar este pueblo hace 67 años.

Los Sotos fue uno de los pueblos visitados por la comitiva conformada por setenta personas, entre autoridades del municipio, la Gobernación de Santa Cruz, la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC), Cooperación Alemana (GIZ) y del Comité de Gestión del área protegida en el marco de la tercera caravana. El objetivo de este evento es aportar mayor visibilidad de los atractivos turísticos y los recursos naturales del Área Protegida Tucabaca, según destacaron los organizadores.

Santuario Mariano de la Torre.

El recorrido comenzó en la localidad de Chochís, ubicado a los pies de farallones rocosos, a unas cinco horas de la ciudad de Santa Cruz. Un pueblo de suelo rojizo, con abundante vegetación verde y un clima fresco, propicio para caminar entre sus calles amplias sin pavimentar.

Uno de los atractivos turísticos de la localidad es el Santuario Mariano de la Torre. Según explican los guías, fue mandado a construir por un grupo de comerciantes que salvaron su vida gracias a un milagro de la virgen. Cuenta la leyenda que un derrumbe en la serranía casi destruye por completo un tren que venía de Brasil, excepto por el vagón donde iban los comerciantes; quienes ante la fatalidad imploraron salvación. El relato destaca que el suelo se abrió en ‘u’ y este grupo quedó atrapado en medio de lodo y piedras enormes. Los sobrevivientes atribuyen su salvación a un milagro de Dios y la virgen María, por lo que en agradecimiento mandan a construir el santuario.

En medio del santuario se aprecia una obra tallada en madera que evoca la creación del universo. Agua, estrellas, animales como el tucán, serpiente y el perezoso, asoman en los contornos del denominado árbol de la vida, que termina extendiendo sus ramas en lo alto del recinto. En ellas posan ocho ángeles que llevan en las manos instrumentos autóctonos como el pandero, la quena, la corneta, la zampoña, la mandolina y el violín de tacuara.
Detrás del árbol, está un enorme vitral en tonos azules, amarillo y blanco, donde se observa la torre de David, una piedra natural de color rojo, con una circunferencia de 800 metros. Al salir del templo, un corredor lleva a una gruta donde reposa la estatua de la virgen, adornada con flores y detalles dorados. Siguiendo el sendero, se puede subir por la torre para deleitarse con una hermosa vista del lugar.

El Portón

A la localidad El Portón se accede por un camino sin pavimentar, está distante a cinco kilómetros de Chochís. En sus 1000 hectáreas habitan tres familias. No tiene rutas turísticas establecidas, pero si un potencial de belleza paisajística, con senderos que llevan hacia la serranía, vistas panorámicas y caídas de aguas.

Santiago de Chiquitos

Santiago de Chiquitos es una de las últimas misiones establecida en la Chiquitania, ideal para descansar por su ambiente tranquilo. A diferencia de los otros pueblos cuenta con hospedajes, guías y rutas turísticas establecidas.

En Santiago de Chiquitos se recibió a la caravana con música barroca interpretada por jóvenes del lugar.

Entre sus principales atractivos turísticos están los miradores del Valle de Tucabaca, pozas de agua natural, cuevas con pinturas rupestres y caídas de agua.

Aguas Calientes

A sólo 40 minutos de Santiago de Chiquitos, se encuentra la comunidad Aguas Calientes, por donde pasa el río de aguas termales más grandes de Sudamérica con 5 kilómetros de extensión. Los Hervores, El Puente y el Burriño son los sitios donde llegan los visitantes para relajarse.

Los Hervores son las termas más calientes y tiene una extensión de 3 kilómetros. A orillas del río el agua acaricia únicamente los pies pero a medida que uno camina la altura del agua puede llegar hasta los hombros. Este atractivo se encuentra rodeado de un bosque verde, en el agua cristalina se pueden observar peces diminutos que no se espantan por la presencia de los visitantes.

El camino para llegar a los hervores es accesible, al igual que el costo de entrada de Bs 10.

La comunidad de Yororobá fue la parada final de la caravana. Ahí viven 14 familias en casas de adobe con techos de palmera de Motacú, en medio de una abundante vegetación verde con frondosos árboles de mango. Tienen una escuelita multigrado, de reducidas aulas de revoque fino, a la que asisten los niños, son alrededor de 80 en el lugar.

Hace cuatro meses, con el apoyo del Gobierno Municipal de Roboré, comenzaron un proyecto eco turístico con un circuito que establece la visita a cinco sitios donde se encuentran pinturas rupestres que aún no han sido estudiadas. En el lugar también existe una pequeña cascada.

Se espera que con el tiempo puedan dinamizar su economía con la actividad turística. Actualmente los pobladores se dedican a la producción de cítricos.

Transporte

Para llegar a Roboré el viaje se realiza por vía terrestre. El Ferrobús, Tren o Flota parten de la Terminal Bimodal de Santa Cruz. La duración de viaje es de 5 horas y media. Actualmente la entrada a los atractivos turísticos no tiene costo.


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