La Región/ Santa Cruz  Texto y fotos Sara Vásquez Rocha 

40 grados de temperatura, no hay brisa, cientos de soldados bolivianos y paraguayos se enfrentan en una de las batallas finales, donde el peor enemigo es el cansancio, el calor y la sed que produce el infierno verde, como denominaron al Chaco en una cueca interpretada por Gladys Moreno. La batalla se produce en Boyuibe, donde el Ejército boliviano sale triunfante y logra recuperar Camiri y sus alrededores, el territorio hidrocarburífero más grande del país hasta estos días.

A casi 40 kilómetros, un valle habitado por guaraníes, hermanas del convento Santa Clara y mestizos del lugar, acoge a los soldados heridos y el pueblo se convierte en un hospital. “No hubo casa que no estuviera con soldados atendidos”, asegura un habitante del municipio de Cuevo. También la iglesia del Vicariato Apostólico de las misiones Franciscanas hizo de hospital para las decenas y decenas de heridos, durante la Guerra del Chaco que transcurrió entre 1932 y 1935.

Ingreso al Museo Militar del Regimiento Bullaín IV de Artillería

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Las anécdotas e historias de esta gran hazaña han quedado registradas en el Museo Militar del Regimiento Bullaín IV de Artillería, que conserva armamentos, vestimentas y otros elementos utilizados durante esa época. En Cuevo también se construyó una base aérea militar y un camino alternativo que quedó a medias y no pudieron ser utilizados del todo porque la guerra terminó antes.

Sin embargo, en el municipio de Cuevo, que este año cumplió 92 años desde su creación, convergen muchas historias y culturas que habitan el pueblo y lo convierten en un lugar digno de conocer y visitar. No por nada, recientemente la Gobernación de Santa Cruz declaró al municipio “Capital del Folklore Chaqueño Guaraní”. En este valle pareciera ser que el tiempo se detuvo muchas veces y se entremezcló.

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Tres formas de vivir el Carnaval

En el valle de Cuevo se festeja el Carnaval de tres maneras.

Una de las fiestas más esperadas por las 16 comunidades indígenas guaraníes que habitan la región, es el Arete Guasu, tradicional fiesta de la cosecha del maíz que confluye con el carnaval. Máscaras y colores como el morado, fucsia y rojo resaltan en la danza que a brincos y gritos se celebra bailando en grandes grupos; la fiesta del Tiempo Verdadero.

El Arete Guasu es la principal fiesta del pueblo guaraní. Puede durar de entre dos a quince días dependiendo de la buena cosecha de los frutos, pero sobre todo del maíz, alimento base de esta cultura y región del Chaco. En esta festividad, mientras se comparte la chicha de maíz, se realiza un ritual que consiste en recibir a los antepasados y rememorar la resistencia del pueblo Guaraní frente a sus colonizadores.

Pero Cuevo no es uno más de los pueblos donde esta fiesta antigua se conserva, sino que tiene el orgullo de ser la cuna de la canción Rosita Pochi, compuesta por el profesor Julio Percy Tapia y el músico no vidente Bibi, proveniente de Camiri. Cuenta la leyenda que Rosita Pochi fue una hermosa mujer que “hechizaba con su hermoso canto a todos los hombres de la comunidad y que por ello fue envidiada por las demás mujeres y desaparecida por su propio esposo”. Esta canción se escribió en su honor y es como un himno para todos los cueveños.

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Otra forma de festejar el carnaval en el chaco es el festival de la Asaregua, una fiesta que se realiza en las haciendas chaqueñas con flautas y tamboritas que tocan los hombres en grupo y montados en caballos, mientras uno de ellos con voz aguda y de forma lenta entona coplas que expresan los sentires y las formas de vida en el Chaco. A su alrededor, mujeres y hombres jóvenes inician una danza sincronizada que parece no tener final y se mezcla con la risa y la alegría que dan los macerados de frutos cítricos que también se cosechan en estos valles.

El Asaregua se constituye en una mezcla de costumbres de la colonia que adoptaron los mestizos del Chaco. Sombreros, camisas, bombachones (especie de pantalón ancho) y guardacalzones de cuero caracterizan a los hombres del campo chaqueño, mientras que las mujeres usan vestidos con volados en el ruedo y en las mangas; vestimenta heredada y adecuada al clima seco del lugar.

Por último, y sin menos importancia, está el carnaval urbano, similar al carnaval cruceño. La plaza principal se convierte en el escenario donde las comparsas tradicionales del pueblo desfilan en el gran corso junto a sus reinas.

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El Petróleo de Mandiyuti y el parque Sararenda

Mucho antes de la Guerra del Chaco, ya las empresas extranjeras tenían en la mira al territorio boliviano por su posible potencial hidrocarburífero. Es así que la Standard Oil realiza exploraciones y perforaciones en el manantial de Mandiyuti en 1923. Aunque en este lugar el petróleo sale brotando de la tierra, se descartó la zona como posible pozo de extracción por ser “pesado”.

Los guaraníes llamaron al petróleo Hupia hine (Huevo podrido), por el olor y por lo que este líquido provocaba a las tierras productivas. Aunque después consideraron al petróleo como remedio para sanar diferentes dolencias. Hoy el petróleo aún se encuentra a brote y se mezcla con el manantial de Mandiyuti que queda a 7 kilómetros del centro de Cuevo y que se muestra a los turistas durante una visita guiada.

En ese mismo lugar se encuentra La Piedra Marcada, una piedra que fue tallada por el batallón de ingenieros de Paucarpata en 1932. Durante la Guerra del Chaco esta piedra se usó para marcar y construir un camino alternativo en caso de tener que escapar y no morir en una emboscada frente al ejército paraguayo. Hoy, esta piedra se conserva como un atractivo más.

Detrás del manantial se encuentra el parque Sararenda, área protegida del departamento de Santa Cruz que comparten los municipios de Cuevo y Camiri. Allí la fauna y flora que caracterizan al Chaco se constituyen en un atractivo y defensivo natural frente a la contaminación urbana y explotación hidrocarburífera. Más de 60.000 hectáreas forman parte de la serranía que alberga diversas especies entre ellas el puma, el tatú, el jochi, el mono amarillo y variedades de serpientes, entre otros.

Entre la flora característica del Chaco, Cuevo destaca por vestirse de amarillo con los nativos arbustos de Chañar y Carnavalito que se esparcen por la carretera y en medio de la serranía. Asimismo el Algarrobo, de un tono verde musgo, se alza en la sequedad del Chaco para formar una maraña particular de plantas y ramas silvestres del lugar.

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De las misiones franciscanas a la fiesta patronal de San Juan Bautista

En 1885, una misión franciscana llega a Cuevo y en 1923 se declara Vicariato Apostólico del Chaco. Esta iglesia tuvo que ser edificada tres veces, una vez debido a la quema que protagonizó el pueblo guaraní en resistencia a la colonización de la iglesia católica. Sin embargo, el templo permaneció en el lugar y se logró sincretizar con la cultura guaraní y se construyó también el colegio de señoritas Santa Clara de Asís. Ambos lugares sirvieron de hospital durante la Guerra del Chaco.

Como producto de la colonización, los habitantes de Cuevo conservan la devoción y una de sus fiestas religiosas más importantes es la peregrinación al patrono de Cuevo, San Juan Bautista, que se realiza en el mes de mayo.

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Cuevo a la espera de visitantes

Con tanta historia viva que experimentar, el municipio de Cuevo se lanza como destino turístico y está a la espera de recibir visitantes que quieran apreciar con sus propios ojos la belleza y la historia que alberga este valle en medio del chaco boliviano. El lugar ya cuenta con hoteles de varios precios y la oferta de paseos turísticos por los diversos lugares históricos, culturales y naturales.

Asimismo, se puede degustar platos fuertes como el Chancho Galleta, Chivo a la Cruz y tomar la Chicha de maíz, el tereré o un macerado. Esta es la diversidad de una gastronomía nativa y criolla que se puede degustar durante la visita.

La producción de miel agroecológica, quesos y diversos cítricos hacen de este valle un lugar sostenible y armonioso con lo que la naturaleza provee. Un equilibro consciente que habitantes guaraníes y chaqueños cuidan todos los días del año para celebrar junto a la tierra la alegría de estar vivos

Las autoridades y los habitantes del municipio de Cuevo apuestan por el turismo y la producción de hortalizas y frutos como principal sostén de su economía. Y es que con tanta historia viva, tienen con qué.

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