El Área Protegida Gran Moxos cumple dos años con el desafío de censar a la paraba barba azul

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Situado en el municipio de Loreto (Beni), tiene una extensión de 580 mil hectáreas, de las cuales, 85 mil corresponden a la categoría Parque Municipal y el resto a la categoría Área Natural de Manejo Integrado (ANMI).

Redacción

Hace dos años, el sueño de los habitantes de Loreto, en Beni, de tener un área protegida municipal (APM), se hizo realidad gracias al trabajo de su alcaldesa, Gaby Vania Balcazar, y el apoyo del Proyecto Paraba Barba Azul.  El objetivo era diversificar la economía del municipio a través del turismo y la gestión sostenible de los recursos naturales.

Hoy, a dos años de aquel 22 de febrero, uno de los retos más importantes es realizar el primer censo del ave mencionada dentro del APM, para conocer el estado poblacional de la especie y así trabajar aún más en su conservación. Asimismo, se espera instalar cajas nido para que las parabas encuentren sitios para su reproducción.

Pero más allá de eso, se busca consolidar un programa de monitoreo más amplio y desarrollar actividades de educación ambiental en unidades educativas, así como formar a la población local para que tome consciencia de la importancia de trabajar conjuntamente en pro del medio ambiente.

Actualmente para visitar la APM existe un sistema de cobro por ingresos. Los visitantes realizan actividades de turismo de observación de flora y fauna, así como pesca deportiva. En el lugar existe un director, dos guardaparques y un asistente.

Respecto a las parabas barba azul como tales, existen dos productos de ecoturismo: uno de ellos en las estancias La Cantina y La Esperancita, y el otro en la Estancia Tres Estrellas. Las empresas turísticas, tanto de Loreto como de Trinidad, se encargan de llevar a las personas para observar tanto a las aves como a otros animales silvestres. En alguna de las propiedades es posible quedarse a pernoctar.

Para poder visitar este APM, se puede llegar en vehículo propio, partiendo de la capital beniana o entrando por la comunidad de Elvira, que está en la carretera Santa Cruz – Beni. Las agencias de turismo tanto nacionales como locales ya operan allí.

Más allá de compartir con la naturaleza, con su boleta de ingreso o la compra de servicios a las comunidades, los turistas permiten generar recursos internos para el correcto manejo del área protegida.