Investigación transnacional coordinada por Mongabay Latam y Ojo Público en alianza con El Espectador, Revista Semana, El Deber, Connectas, Revista Vistazo e InfoAmazonia.


  • EXCLUSIVO. Un equipo de periodistas de cinco países de Latinoamérica investigó el mecanismo que utiliza el tráfico global para saquear y lavar la madera amazónica.
  • Los tablones de origen ilegal de Perú, Bolivia, Brasil, Ecuador y Colombia son incorporados en el mercado internacional con documentos oficiales que casi nunca son verificados.
  • Las mafias ahora están detrás de nuevas especies forestales, pero los gobiernos no hacen nada para protegerlas.

Por Nelly Amancio (Ojo Público) / Artículo compartido para su difusión en La Región por Mongabay Latam

Todos los caminos conducen al Perú. En Colombia, Brasil y Ecuador los investigadores señalan que la madera extraída de sus territorios es enviada a la parte amazónica peruana, donde es lavada y comercializada. Para entender la magnitud del tráfico, miremos el número de personas procesadas por delitos vinculados a la tala ilegal. Una base de datos construida por Ojo-Público como parte de esta investigación, determina que entre el 2009 y 2017, las fiscalías ambientales y juzgados en todo el país investigaron a casi 8 000 personas por casos relacionados al tráfico ilegal y extracción de madera.


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Nuevas especies amenazadas

Ante los controles y protección de especies de alto valor comercial como la caoba y el cedro, el mercado ha comenzado a presionar otros árboles de la Amazonía. Sobre los últimos años se ha incrementado, por ejemplo, la presión de extracción y exportación del Shihuahuaco. Un comité de científicos que analizó la densidad de esta especie sostuvo que si la presión sobre este árbol continúa, la especie podría estar atravesando sus últimos días.

La única forma de llevar un adecuado control sobre las especies de madera exportadas sería si las empresas detallaran siempre en el documentos de exportación el nombre correcto de la especie, pero eso no ocurre. Las aduanas no lo exigen y la gran mayoría de las empresas declara solo el volúmen, más no el  nombre de la especie que exportan. Las pocas compañías que sí lo hacen, utilizan el nombre local que le dan al árbol, lo que dificulta incluso tener una muestra de las especies de madera exportadas. La incorporación de estos datos permitiría tener un control más eficaz de las especies exportadas.

En Perú hace doce años no se actualiza el listado de especies de flora silvestre amenazadas. El lobby del sector maderero quedó en evidencia cuando se frenó el documento científico que recomendaba incorporar al shihuahuaco entre las especies más amenazadas en los últimos años.


Entre 2015 y 2017, la Policía de Colombia incautó más de 64.000 metros cúbicos de madera ilegal. Foto: Danilo Canguçu / SEMANA.

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Deforestación

La tala ilegal en la Amazonía tiene de contexto el incremento permanente de áreas deforestadas. Pese a los esfuerzos, nadie detiene la destrucción de los bosques en manos de ganaderos, mineros ilegales, monocultivos y otras formas de agricultura. En Colombia, el 70% de la deforestación se concentra en la Amazonía y, desde la salida de las FARC, aumentó 44%. Los bosques de la zona de Quibdó, son los más afectados.

La minería ilegal, como ocurre con la selva de Madre de Dios, en Perú, está devastando el ecosistema de esta región. En la Amazonía de Colombia, la deforestación en varios lugares tiene como actores armados, donde se mezclan los paras, disidentes de las Farc y corredores del narcotráfico hacia el Pacífico.

En un breve artículo publicado en la revista Science Advances a finales de febrero de 2018 -y citado por El Espectador- el científico Lovejoy mencionaba que los bosques de la Amazonía estaban acercándose a un punto de no retorno. Sus cálculos sostienen que en los últimos 50 años toda la Amazonía -compartida por nueve países- ha perdido el 17% de la vegetación. Y advierte: si esta cifra alcanza el 20%, uno de los últimos pulmones verdes más importantes de la humanidad dejará de ser sostenible.

Las autoridades colombianas han reconocido que no podrán cumplir su compromiso de alcanzar la deforestación cero el 2020. Incluso, los datos de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible sostienen que en este país la pérdida de bosque natural en el 2020 crecerá 200%. En Perú, que también asumió el mismo compromiso, nadie ha dicho nada.

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No hay estrategias conjuntas

Las acciones contra el tráfico de madera por parte de los países que comparten la Amazonía no son conjuntas. Salvo esporádicas intervenciones en las que participa la Interpol, los gobiernos de Perú, Colombia, Brasil, Bolivia y Ecuador no tienen un plan integral y conjunto para enfrentar el tráfico global de madera amazónica y ponerle frenos a la depredación de ciertas especies.

En Ecuador, por ejemplo, como explica el informe de la Revista Vistazo, el año pasado declararon en veda por 10 años la caoba o ahuano (Swietenia macrophylla). Pero eso no ocurre en Perú o Bolivia. Las acciones penales también son diferentes. Mientras que en Perú el tráfico de madera es un delito penado con cárcel, en Bolivia o Colombia son solo faltas administrativas. En el contexto aduanero ocurre un tema similar. Los papeles de exportación de madera no se encuentran estandarizados y cada exportador coloca voluntariamente el nombre de la madera que exporta. Usan las denominaciones locales y no el nombre de la especie, lo que dificulta conocer los volúmenes globales por tipo de árboles.

Con la publicación de la investigación transnacional #MaderaSucia iniciamos la primera de una serie de reportajes en los que se busca desentrañar el sistema que permite el saqueo impune de los árboles de nuestra Amazonía, pero también el imparable incremento de la demanda internacional a costa de la degradación ambiental y la violencia de las mafias.

La destacada científica y bióloga Hope Jahren explica las consecuencias del imparable apetito humano por los recursos en La memoria de los árboles: “Nuestro mundo se está desmoronando en silencio. La civilización humana ha reducido las plantas – una forma de vida de 400 millones de años- a tres cosas: alimento, medicina y madera. En nuestra implacable y cada vez más intensa obsesión por obtener más volumen, potencia y variedad de esas tres cosas, hemos devastado los sistemas ecológicos vegetales hasta un extremo que millones de años de desastres naturales no pudieron alcanzar. Si continuamos talando árboles sanos a este ritmo, en menos de 600 años habrá quedado reducido a un tocón el último árbol del planeta”.

COLOMBIA

Colombia le dice adiós a sus selvas

Por Sergio Silva (El Espectador)  y Helena Calle (El Espectador)

Cada tres meses Colombia recibe malas noticias sobre sus bosques. En boletines de dos o tres páginas el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) advierte lo que ya se ha vuelto un lugar común: el país está acabando con sus selvas.

Los puntos rojos con los que señala los principales focos de deforestación varían en estos documentos. A veces están ubicados en el suroeste o al norte, cerca a Venezuela. En ocasiones, se trasladan a las faldas de la cordillera andina o a algún municipio del Pacífico. Pero siempre están en la Amazonía. Es como si una epidemia se hubiese extendido arrasando miles de hectáreas de bosques y fuese imposible contenerla.

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Así funciona el tráfico de madera en Colombia


Las zonas aledañas a los ríos son proclives a la deforestación, pues para los traficantes es fácil embarcar lo cortado en el agua. Foto: Danilo Canguçu / SEMANA.

Por Helena Calle (El Espectador) y Jaime Flórez (Semana)

Los rastros del tráfico ilegal de madera están en toda Colombia. Por el río Atrato y el Putumayo, en el corazón de la Amazonía colombiana, las barcazas suelen arrastrar árboles arrancados de las selvas protegidas del Amazonas y el Darién. En las carreteras principales y secundarias, los camiones transportan troncos, mientras evaden con trampas los controles de las autoridades ambientales. En los aserraderos y en los almacenes de las capitales va a parar buena parte de esta madera talada. Muchos ciudadanos, sin saberlo, compran estos productos para sus salas y habitaciones. No conocen su origen ilegal, pero hacen parte de la cadena que está destruyendo los bosques del país.

El tráfico de madera es un negocio multimillonario. Su fuerza devastadora se concentra en las mayores joyas de la diversidad; en las especies de árboles más valiosas y escasas. La tala selectiva arrasa ecosistemas específicos y acaba con tipos concretos de flora. La tala ilegal en Colombia ocasiona el 10% de la deforestación, según los cálculos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM).

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PERÚ

Shihuahuaco: Una especie amenazada por el comercio global

Por Leslie Moreno Custodio (Ojo Público)

Madre de Dios. A orillas del río Las Piedras, en el pequeño puerto de Sabaluyoc, en la región amazónica de Madre de Dios, ubicado en la zona sur oriental del Perú, un grupo de madereros acaba de desembarcar trozas de madera. El cielo se está cubriendo de nubes negras, la tormenta va a empezar y tendrán que esperar a que pase la lluvia para salir por la trocha de tierra y lodo que conecta la zona con la carretera Interoceánica, que une esta parte del país con Brasil.

Una de las mayores amenazas para la Amazonía es la tala ilegal de árboles de más de quinientos años de antigüedad. Una de las especies más acechadas en los últimos años es el shihuahuaco, un imponente árbol de lento crecimiento que en 700 años de existencia alcanza 50 metros de altura y uno de diámetro. Algunos investigadores sostienen que si la presión sobre este árbol continúa, la especie podría estar atravesando sus últimos días.

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La lenta desaparición del shihuahuaco en la selva de Perú

Por Vanessa Romo (Mongabay Latam)

El número de shihuahuacos que se han tumbado en los últimos años son innumerables. Para tener una idea, un estudio reciente elaborado por un grupo de científicos para el Servicio Nacional Forestal de Flora y Fauna Silvestre (Serfor) estimó que en un período de 10 años se extrajeron en promedio 74 shihuahuacos por día. Basta hacer un simple cálculo para saber que se trata de una cifra que superaría los 250 mil árboles talados.

Datos como este han encendido las alertas de la comunidad científica, pero no es suficiente. El shihuahuaco no figura hasta ahora en la lista de especies de flora silvestre categorizadas como amenazadas, lista que debió actualizarse hace cuatro años. Y un nuevo informe obtenido por Mongabay Latam confirma, además, que la especie está en Peligro Crítico y advierte que de mantenerse el ritmo de extracción actual, podría desaparecer en los próximos diez años en dos regiones del país.

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BOLIVIA

Los papeles falsos que lavan la madera ilegal en Bolivia

Acciones de control en el río Yapacani ejecutadas por autoridades del ABT y el ejército. Foto: Miriam Jemio

Por Miriam Telma Jemio (Mongabay Latam)

La plaza principal de San Carlos, un pequeño poblado ubicado a 110 km de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, luce tranquila. Es mediodía de un martes de abril y hay poco movimiento en sus calles. El lugar está rodeado de abundante vegetación y desde allí se puede ver una parte del frondoso bosque que protege el Parque Nacional Amboró.

Los habitantes de esta comunidad dicen que la biodiversidad del parque no está a salvo. Desde hace décadas, se ha convertido en uno de las zonas predilectas de los traficantes de madera. San Carlos pertenece a la provincia de Ichilo y es uno de los siete municipios que rodean este área protegida.

Los tres operativos que se realizan en el parque al año no son suficientes para controlar el problema. Víctor Hugo Chávez, director de Desarrollo Productivo y Medio Ambiente de la alcaldía de San Carlos, cuenta que los pobladores de las comunidades permanentemente “ven pasar por el río o en transporte pesado a los callapos o trozos de madera”.

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MÉXICO

Las 10 empresas que compraron la madera de origen ilegal de Perú

Por Elizabeth Ortiz Tapia (Connectas)

La ausencia de controles eficaces a las importaciones de madera provenientes de la Amazonia peruana se ha convertido en una aliada para un grupo de empresarios mexicanos. Entre el 2013 y el 2016 varias empresas peruanas enviaron a este país a través del Atlántico, 65 262 metros cúbicos de madera de origen sospechoso. El cargamento llegó a bordo de la embarcación Yacu Kallpa.

El 81% del total de esa madera (53 194 metros cúbicos) tuvo como destino 10 empresas mexicanas. Un volumen importante que ingresó a territorio mexicano por el puerto de Tampico –como se ha detallado en investigaciones anteriores– tenía origen ilegal.

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El agujero negro en la legislación forestal de México

Por Elizabeth Ortiz Tapia (Connectas)

Las cifras de la ilegalidad de la madera en México señalan que el volumen comercializado alcanza en un año los 15 millones de metros cúbicos. Estas son las cifras del análisis “Perspectivas de la Industria Forestal”, presentado el 2017 por el Sistema de Información Regional de México para la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

Sin embargo, en México, a diferencia de Estados Unidos, la importación o comercialización de madera de origen ilegal no está prohibido ni está tipificado como un delito en la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable.

Durante los últimos 15 años, la legislación forestal de México solo ha impuesto sanciones administrativas por ausencia o falsificación de documentación sobre la procedencia de la madera. En este tiempo la ley en cuestión se enfocó principalmente en el control de plagas.

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ECUADOR

La maldición del oro rojo en Ecuador

Por María Belén Arroyo (Vistazo)

La vida por un árbol. William Angulo no había terminado de cortar un tronco de cedro en Ecuador cuando recibió el impacto de nueve lanzas en su cuerpo. En ese momento sobrevivió al ataque, pero días después murió de una infección en el hospital público en Quito, a 320 kilómetros de la Amazonía donde había sido atacado por un grupo de indígenas en aislamiento voluntario.

Andrés Moreira, su compañero, tuvo mejor suerte y sobrevivió para contar su historia. Ambos habían llegado a ese recóndito lugar de la selva ecuatoriana para extraer madera.

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