Por Xiomara Zambrana Hoyos/ Fotos: Fernando Trujillo (Fundación Omacha)

Un equipo de investigadores expertos en delfines de río, conformado por biólogos colombianos y bolivianos, participó de la primera expedición para estimar las poblaciones del bufeo boliviano, ver su estado de conservación y posibles amenazas en el Parque Nacional Noel Kempff Mercado. Navegaron por el río Itenez-Guaporé. La investigación, liderada por la Fundación Omacha, WWF con el apoyo de Faunagua y el Parque Nacional Noel Kempff Mercado, se realizó entre el 2 y 6 de junio como parte de una actividad del Programa Conservación de Delfines de río de Suramérica.

Durante los cinco días de la travesía, tras 270 km de navegación, desde Pimenteiras hasta el inicio del río Verde, se registraron 230 individuos. Según los expertos, la especie Inia Boliviensis, nombre científico del bufeo boliviano, se encuentra dentro de los parámetros normales ya que el río Iténez presenta una menor cantidad de sedimentos por la influencia del Escudo de Brasil, una de las grandes y más antiguas formaciones geológicas del planeta que hace millones de años se ha venido erosionando, razón por la que existe un gran número de especies en la zona pero en bajos volúmenes.

Según los especialistas, este hecho vuelve a la especie en vulnerable y por lo tanto importante de conservar, porque sólo el 1% del Inia Boliviensis habita en el Parque Nacional Noel Kempff Mercado, única área protegida de Bolivia declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, por su riqueza biológica, ambiental y buen estado de conservación.

Los expertos aseguran que al conservar el delfín no sólo se conserva la especie sino el ecosistema en general. “El bufeo es un indicador de la salud de los ríos, donde hay delfines hay peces, donde hay peces hay alimento también para las poblaciones. El delfín está en el tope de la cadena alimenticia acuática: es el jaguar del agua, mantiene el equilibrio”, explica el líder de la expedición, Fernando Trujillo, de la Fundación Omacha.

Durante cinco días los especialistas navegaron realizando el estudio del delfín boliviano.
Durante cinco días los especialistas navegaron realizando el estudio del delfín boliviano.

Durante la incursión se pudo evidenciar que la mayor concentración de especímenes se halla en las bahías, unas 25, donde encuentran su alimento en mayor cantidad. Un bufeo ingiere entre dos a tres kilos de pescado al día.

Federico Mosquera, responsable del Programa Sudamérica de Delfines de Río de la Fundación Omacha, explica que la distribución y número de estos animales es particular para cada río y cada hábitat, y que está estrechamente relacionada con el estado de conservación a nivel ecosistémico. “En el Parque Nacional Noel Kempff hay un sistema de rápidos, de cascadas, la tectónica de placas relacionadas con eventos climáticos son las que hacen efectivas las barreras naturales como el escudo brasilero que determinaron procesos de formación de especies únicas como el bufeo boliviano”.

El 75% del parque se encuentra rodeado de ríos como el Iténez, un río que es compartido por Brasil desde Pimenteiras (localidad del lado brasilero). El bufeo boliviano fue declarado el 2012 como Patrimonio Natural del Estado Plurinacional de Bolivia. Existe un Plan Nacional de Conservación de la especie, el cual tiene varias líneas estratégicas como la investigación, educación ambiental y trabajo en áreas protegidas, entre otras.

 “El delfín está en el tope de la cadena alimenticia acuática: es el jaguar del agua, mantiene el equilibrio”

Mariana Escobar, bióloga e investigadora de Faunagua, menciona que el bufeo es una especie que entró al ecosistema de agua dulce hace millones de años, colonizando el hábitat ribereño demostrando así su adaptabilidad a las condiciones de los ríos.

Según la especialista, una de las características principales de esta especie es su sistema de ecolocalización que se encuentra en la cabeza, denominado “melón”, con el cual emite un sonido que en contacto con superficies sólidas le permite al animal identificar lo que tiene en frente, como un cardumen de peces, troncos y otros; pero no otros objetos como redes, motivo por el cual pueden quedar atrapados.


*Un delfín se alimenta de 3 a 4 kilos diarios de peces (dependiendo de su edad), son animales muy activos y no duermen, solo reducen su actividad a la mitad dado que su respiración es voluntaria.

Otra característica es que sus vértebras cervicales no están fusionadas, lo que les permite mover fácilmente la cabeza. Sus aletas pectorales les permiten dar giros bruscos y cambiar de dirección rápidamente. Su hocico es largo y alberga 108 dientes, incisivos por la parte de adelante y molariformes atrás para triturar.


Amenazas del bufeo

F.Trujillo Fundación Omacha 212

Una de las mayores preocupaciones del equipo de investigadores es el uso del bufeo como carnada. Si bien durante el recorrido no se verificó este extremo, los investigadores afirman que se ha confirmado su práctica en otros ríos del país. La sobrepesca del lado brasilero, es otra de las posibles amenazas. Durante el recorrido se registraron cerca de 38 embarcaciones con un promedio de tres personas por lancha. Y es que la pesca deportiva es el pasatiempo favorito de los vecinos brasileros, lo que genera gran tráfico de botes en el río. Debido a la velocidad de los motorizados es posible que los delfines de río salgan lastimados y sean ahuyentados; por lo tanto es algo que debe regularse y controlarse, a criterio de los especialistas.

Los bufeos han sido habitantes del río durante siglos, sin embargo, la degradación de su hábitat ha contribuido en su disminución como especie, convirtiendo al ser humano en su mayor enemigo.

Hay incontables historias que afirman que los delfines suelen socorrer a personas cuando se están ahogando, empujando a las víctimas a la orilla. Pero estas criaturas no reciben el mismo gesto a cambio por lo que su supervivencia está en riesgo.

Entre las principales amenazas, destacan la contaminación del río a causa de la minería y agroquímicos. En países como Brasil y Bolivia se desechan grandes cantidades de mercurio en el río, metal que es usado en la actividad minera de oro.

Otra de las amenazas es la deforestación, durante el recorrido se pudo apreciar la diferencia entre el lado brasilero y el boliviano: en el primero no queda bosque, sólo pastizales para el ganado y otras plantaciones que erosionan los suelos.

Trujillo explica que el bosque es vital para los bufeos porque en la época de inundación, cuando empieza a subir el agua, los árboles forman sus frutos y cuando se da el máximo nivel de inundación los frutos caen al agua. “Una hectárea de selva inundada produce 20 toneladas de semillas al año y la mayoría son consumidas por los peces. Cuando se talan los bosques de las orillas del río, deja de haber semillas por lo tanto deja de haber frutos, deja de haber peces y bufeos; o sea hay toda una conexión en el ecosistema para que existan los bufeos”.

Anualmente llegan entre 12 a 15 mil turistas al río. La pesca comienza en marzo y termina en noviembre. Sin embargo, para los especialistas, esto podría transformarse en una oportunidad para el lado boliviano en términos de ecoturismo sostenible, si es bien manejada.

El Parque Nacional Noel Kempff Mercado estaría impulsando el ecoturismo como parte de una política nacional para las áreas protegidas y como un incentivo para la sostenibilidad financiera. Johnny Severiche, Responsable del Programa de Quelónidos del Parque Noel Kempff Mercado, afirma que actualmente hay una propuesta de reglamentación para el turismo, zonas definidas y sistemas de cobranza. La socialización de este reglamento requiere de la aprobación de las comunidades para gestionar con el gobierno su posterior ejecución. Se espera que hasta fin de año se logre este objetivo.

Una metodología internacional

WWF Bolivia - equipo expedición delfines

Para observar a los delfines el equipo de la expedición se dividió en dos grupos: uno a la proa y otro a la popa. Cada uno conformado por un anotador, que lleva el registro de los datos del trayecto, la distancia del río, los datos de longitud y latitud, y hasta el ángulo donde encontraron al delfín. Dos observadores se ubican a los costados del anotador. Una persona adicional anuncia, con un distanciador en mano, el cálculo entre el borde del río y el barco.

Otra técnica es dividir el río en transectos, cada uno de 2.5 kilómetros. Los datos obtenidos luego son digitalizados para que un software los administre. Esta es la misma metodología que se usa a nivel regional (Amazonia), lo que facilita comparar resultados. También tienen que describir los vientos, la visibilidad y el brillo de las aguas. La jornada de trabajo durante la investigación es de 12 horas continuas, se forman equipos que rotan cada cierto tiempo para mantener este ritmo.

Aprendizaje, seguimiento y trabajo en equipo

F.Trujillo Fundación Omacha 220

Durante esta investigación en campo, los científicos expertos en delfines brindaron capacitación práctica a los guardaparques, no solo con la metodología sino ampliando información sobre los aspectos biológicos de la especie. Los investigadores recomendaron dar continuidad y seguimiento, realizando este tipo de trabajo al menos una vez por año para así comparar resultados y ver el estado de conservación del bufeo.

“Este tipo de trabajos permiten aunar esfuerzos tras un objetivo común, compartir información, crear lazos de trabajo y cooperación a nivel Suramérica, generar proyectos y sostenibilidad para la conservación” enfatiza Mariana Escobar.

Los resultados finales de la investigación serán difundidos en los próximos meses mediante un reporte oficial dirigido a las autoridades nacionales, instituciones y a la sociedad civil para continuar con la conservación de esta especie que habita únicamente en Bolivia.

ACERCA DEL EQUIPO DE LA EXPEDICIÓN

Especialistas de la Fundación Omacha, Faunagua y personal del Parque Noel Kempff Mercado formaron parte del equipo de expedicionarios. Entre ellos, el biólogo Fernando Trujillo, Director Científico de la Fundación Omacha; el investigador Federico Mosquera; la bióloga Mariana Escobar de Faunagua; Adriana Salinas, consultora especialista en delfines, Leslie Cordova, Responsable de Pesquería e Ictiología; Aldo Echeverría, consultor de Ecología Acuática: y por el Parque Noel Kempff Mercado, Jonny Severiche, responsable del Programa de Quelónidos, Robert Salvatierra, Jefe de Protección del Parque y los guarda parques Elmer Peña y Mario Roda.


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