Texto y Fotos: Gemma Candela (Reportaje Ruta del Che: 50 años después)

“De todito el mundo / vienen a la La Higuera / donde fusilaron / al gran Che Guevara. / Los que lo mataron / ni lo soñarían / que el Che Guevara / resucitaría”. Así empezaba la copla que el 9 de octubre de 1987 cantaron estudiantes de Vallegrande, para rememorar los 20 años de su asesinato.

Vista panorámica de Vallegrande.
Vista panorámica de Vallegrande. El apartado rincón de Bolivia donde el guerrillero quizá más famoso de la historia, el “animal de galaxia”, como lo llama Silvio Rodríguez, vivió sus últimas horas

 Ha pasado más de medio siglo pero la presencia del argentino-cubano sigue viva en la zona gracias a los recuerdos y anécdotas que cuentan quienes lo vieron, aunque fuera un instante, vivo o muerto.

Cuenta la leyenda que guaraníes y quechuas guerreaban constantemente en los valles y no hubo otra forma de terminar con los persistentes conflictos que pactar un matrimonio entre miembros de ambos pueblos, fruto del cual nació una mujer. Poco después llegaron los colonizadores españoles; con uno de ellos la quechua-guaraní tuvo al que, dicen, fue el primer vallegrandino. La ciudad de Jesús y Montesclaros de los Caballeros de Vallegrande fue fundada en 1612, según la fecha oficial aunque el guía local Leonardo Lino aventura que fue en 1615, en un lugar clave del camino entre San Lorenzo el Real (la antigua Santa Cruz, antes de ser trasladada a los llanos de Grigotá) y La Plata (Sucre).

Estar en tan importante ruta hizo grande a esta ciudad desde un principio. Hasta ella llegaron atraídos por su economía mozárabes, judíos sefardíes y, más tarde, árabes.

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Plaza 26 de Enero, el corazón de Vallegrande.

La cultura se engrandece con el mestizaje y, fruto de tanta mezcla, tomó forma la vallegrandina, que suena a las coplas que entona casi cualquier vecino mientras toca la guitarra y va inventado versos picarones sobre vos al segundo minuto de haberte conocido; que sabe a chancho cocinado de diferentes formas y a maíz, mucho maíz; y que está regada con rimpollo y licores de frutas que crecen en los alrededores.

Durante muchas décadas la actividad económica siguió su buen rumbo. Fue tan importante esta ciudad que aviones de la aerolínea Panagra (Pan-American Grace Airways) y del Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) aterrizaban en su aeropuerto, el mismo que ya sin aeronaves apareció en medios de todo el mundo en julio de 1997. Pero, antes de eso, hubo un punto de inflexión y cambió la buena suerte de la población: en 1954 se inauguró la carretera entre Santa Cruz y Cochabamba, que queda a 50 km de Vallegrande. La apertura del nuevo camino fue un jaque para la ciudad más importante de los valles (con la posterior apertura de la vía a través del Chapare, la de los valles ha pasado a ser la antigua carretera).

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Las casas de ladrillos de barro y tejados inclinados de tejas de cerámica fueron quedando sin habitantes; solo volvían a rebosar vida para el Carnaval, cuando retornaban los emigrantes.
Lavandería del Hospital Nuestro Señor de Malta, donde fue expuesto el cuerpo sin vida del guerrillero argentino-cubano.
Lavandería del Hospital Nuestro Señor de Malta, donde fue expuesto el cuerpo sin vida del guerrillero argentino-cubano.

Hacía diez años que el cadáver del Che Guevara había sido expuesto en la lavandería del Hospital Nuestro Señor de Malta, y entonces solo los simpatizantes del médico argentino-cubano tenían su foto en casa, junto a la imagen de Cristo. En 1978 se realizó el primer homenaje al guerrillero, según el vallegrandino alemán: lo hicieron unos médicos bolivianos que plantaron árboles e hicieron un empedrado ante la lavandería del hospital local, donde se exhibió el cuerpo sin vida de Guevara. “Había 100 metros de cola alrededor de la lavandería”, cuenta el guía Leo, reproduciendo el recuerdo que ha heredado de su padre.

Entonces, las paredes del sencillo cuarto de tres paredes en el que se lavaba la ropa de los enfermos estaban pintadas de un azul fuerte. Con los años se ha ido convirtiendo en celeste, aunque sólo puede apreciarse en los escasos espacios que han quedado sin cubrir con las firmas y frases de quienes visitaron este sitio y quisieron dejar constancia de su paso. Tanto este espacio como la morgue del hospital son los originales de los sesenta, señala Anastasio, y añade: “Hasta el 30 aniversario (de la muerte del Che) se entraba libremente a la lavandería. Cada mañana amanecía con flores frescas”.

Protegen el mítico lugar

En los albores de la década de los ochenta, cuando Bolivia seguía sufriendo sucesivos golpes militares, en Vallegrande decidieron proteger el mítico lugar: lo llenaron con chala para ocultarlo y evitar su posible destrucción. Y es que la figura del guerrillero, en esa convulsa época, ya no era adorada solo en los altares caseros. El mito estaba trascendiendo el ámbito privado.

  La lavandería y la morgue son parte del city tour vallegrandino.

La siguiente parada es la Fosa de los Guerrilleros, donde descansan doce cuerpos que fueron exhumados entre 1998 y 1999, después de estar treinta años en cuatro fosas comunes. Las lápidas que los recuerdan tienen escritos, entre otros, los nombres de Tania (la argentina Haide Tamara Bunke) y el de uno de los hermanos Peredo, de Bolivia: Roberto Coco.

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La Fosa de los Guerrilleros

Cerca está el Mausoleo, que también es parte de la visita, llena de fotografías del homenajeado y con siete lápidas en el centro: una de ellas es la de Ernesto Guevara de la Serna. El memorial se levanta sobre el antiguo aeródromo donde aterrizaban los aviones del LAB y Panagra, y a donde acudieron periodistas de todas partes cuando se anunció que se había encontrado el cadáver del guerrillero en 1997.

El Mausoleo se levanta sobre el antiguo aeródromo donde aterrizaban los aviones del LAB y Panagra.
El Mausoleo se levanta sobre el antiguo aeródromo donde aterrizaban los aviones del LAB y Panagra.

Junto al Mausoleo se erige el Centro Cultural Ernesto Che Guevara, inaugurado en octubre del 2016 por el presidente Evo Morales. Tiene un auditorio para 120 personas, museo con fotografías, una réplica de la lavandería, una biblioteca y, también, tienda de artesanías. Fue suerte, o quizás dejadez, lo que mantuvo la lavandería hasta hoy. En la morgue se hizo el primer informe, que fue muerte en combate, pero las heridas eran demasiado obvias y echaban por el suelo la hipótesis, que duró solo unas horas. Barrientos lo reconoció.

La estrecha carretera hacia La Higuera serpentea los cerros y llega hasta los 3.000 msnm en su punto más alto, desde donde se pueden contemplar los ríos Grande y Mizque y cerros de los departamentos de Potosí, Chuquisaca y Cochabamba.

 

INFORMACIÓN

Costo aproximado del City Tour: Entre 30 y 40 bolivianos.
– Se visitan cinco lugares: cuatro del Che (Lavandería, la Fosa de Tania, Centro Cultural Ernesto Che Guevara y el Mausoleo) y el Museo Arqueológico.
– Duración: A pie, el city tour dura entre dos y tres horas. En coche (se paga aparte el taxi), una hora y media o dos horas.
– Cómo llegar: Para llegar a Vallegrande en transporte público desde Santa Cruz, se puede optar por móviles expresos, buses o minibuses que tienen su parada en el kilómetro 6 (4 cuatras antes de llegar al 6to anillo de la doble vía a la Guardia). (Mira aquí datos de transporte y hospedaje)DSC_0245

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Es rara la casa, restaurante o alojamiento que no luce al menos una fotografía del Che; incluso se ve su rostro pintado sobre fachadas, micros y hasta en el interior de un taller mecánico; su apodo ha dado nombre a una sastrería.

Casi todo el mundo cuenta alguna anécdota sobre aquel octubre de 1967, cuando el cadáver fue llevado hasta Vallegrande, y es considerado una especie de ser milagroso, en parte por su melena al estilo de la que muestran las representaciones de Cristo; en parte, también, porque era médico.

Fotos tomadas del reportaje: Fósforo en la mirada (clic aquí para leer)

“Sus grandes ideales / siguen pues presentes / recorrieron montes / también continentes. / Ernesto Guevara ha resucitado, / seguirá luchando / por los explotados. / Su imagen gloriosa / está pues presente / en el corazón / de toda la gente. / La ruta del Che tenemos que andar, / luchando con fuerza / vamos a triunfar”. Y la copla, como el mito, continúa.


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Firma-Doly Leytón