La oferta turística en esta nueva ruta del departamento del Beni incluye actividades de convivencia en ocho comunidades, además de observación de flora y fauna.


Texto y Fotos: Doly Leytón Arnez

Después de un ocaso que hipnotiza, el chillido de los monos, los sonidos de las aves y el movimiento de las ramas de inmensos árboles se aplacan a medida que cae la noche. Un manto de estrellas cubre el cielo mientras la lancha a motor avanza zigzagueando por los
meandros del río Apere en la inmensidad de la Amazonía boliviana. Tras cuatro horas de viaje, ya con el cuerpo adormecido, se escucha cómo un coro de voces infantiles, con energía contagiosa, rompe el silencio del bosque: “Bienvenidos a Santa Rosa del
Apere”. Esa cálida frase, seguida de fuertes aplausos, sonrisas amigables y abundantes vasos de chicha de maíz es parte de la bienvenida en una de las ocho comunidades de la ruta turística del Río Apere.

La comunidad Santa Rosa del Apere da una cálida bienvenida a los visitantes.

Ha pasado más de un año desde la presentación de este destino a la prensa, que se realizó el 9 de abril de 2016. Desde Boltur aseguran que en diciembre empezará
la operación turística en esta zona.
– Contactos: Para información de la ruta comunicarse a los teléfonos (591-2) 2125099 /
46-24831

Esta ruta, en el departamento del Beni, conecta ocho comunidades indígenas en las que destaca la forma de vida tradicional: gente que vive del bosque con el río como su principal
aliado para alimentarse de los peces y transportarse. El proyecto turístico fue presentado a la prensa por el Viceministerio de Turismo en abril del año pasado pero hasta la
fecha no se comercializan los paquetes a este destino. El responsable de Comunicación de la Empresa Estatal Boliviana de Turismo (BolTur), Henry Rivera, explica que aún falta concluir un proceso de capacitación y que en diciembre de este año se empezará a vender esta ruta. La oferta turística incluye actividades de convivencia con los comunarios, además de observación de flora y fauna.

Tras la llegada de los visitantes a la “Cabaña Turística El Progreso” de Santa Rosa del Apere, ubicada a 30 kilómetros de San Ignacio de Moxos, es evidente la alegría, curiosidad y nerviosismo de los habitantes de este lugar. Hombres, mujeres y niños hacen una ronda en torno a una fogata para compartir con los invitados, en una especie de previa a la abundante cena que incluye cinco tipos de platillos elaborados en base a pescado fresco, carne de res, pollo, plátanos, yuca y arroz, producidos en el lugar.

Tras una refrescante ducha bajo la luna, en un cuarto de baño rústico, toca descansar en una de las cabañas de techos elevados, construidas por los comunarios con madera y otros materiales del lugar. Estas habitaciones están equipadas con un catre, una mesa, una silla, insumos de aseo personal y toallas limpias. Las camas de madera maciza, rodeadas por mosquiteros que cuelgan de las vigas del techo, fueron preparadas para que los visitantes gocen de un confortable descanso.

La gastronomía típica de la región es parte de la experiencia en la Ruta del Río Apere.

Amanecer a escasos metros del río es toda una experiencia sensorial. El olor a tierra húmeda, el suave golpeteo del agua y las aves revoloteando, marcan el inicio de una hermosa jornada en esta comunidad amazónica. “Venga, va a entrevistar al pescao”, grita desde la cocina, entre risas, una santaroseña. Allí, sobre un fogón, en una cacerola se cocina una cabeza de pescado fresco mezclada con cebollas. “Así se prepara el sudao”, dice esta persona mientras remueve los ingredientes. Un grupo de mujeres la acompaña, con sonrisas cómplices sin dejar de trabajar en la elaboración de los alimentos.

La mesa del desayuno es impresionante. Los anfitriones ofrecen un bufet que incluye sudao, pescado frito, masaco, sonso, empanadas, jugos de frutas, además de un sabroso chocolate elaborado con el cacao que se produce en esas tierras. “Esta es la comida que serviremos siempre a los turistas que nos visiten. Si le gustó tiene que contar para que venga más gente a nuestra comunidad”, recomienda emocionada Celsa Muñuni. Inmediatamente, el guía local Alberto Jabibi explica que todo lo que se cocina para ofrecer al turista es lo que ellos consumen a diario. “Nosotros producimos nuestros alimentos: pescado, maíz, arroz, sandía, frejol, chocolate, plátanos…”.

Producción piscícola para consumo propio.

Jabibi, de tez morena, mirada intensa y actitud convincente, afirma que en la zona también existe la famosa sicurí, una serpiente constrictora de gran tamaño que es el personaje principal de muchas leyendas propias del Beni. “Si se quedaran un poco más ustedes podrían disfrutar de ver todo tipo de animales. Aquí hay capiguaras, caimanes, pumas, tortugas; en el río se ve al Martín pescador y todo tipo de aves”, enumera orgulloso de
su tierra.

Nuestra corta estancia en Santa Rosa del Apere fue grata. Durante la jornada compartimos con la gente del lugar que está entusiasmada con este proyecto. Todos se muestran ansiosos por iniciar la actividad turística ya que esperan que les genere recursos económicos para su subsistencia. En varios recorridos mostraron la producción agrícola, piscícola y talleres artesanales donde tejen hamacas.

Elaboración de tejidos.

La despedida es emotiva pues todo el pueblo se da cita frente a la iglesia. Allí, los niños de la escuela primaria presentan la tradicional danza del torito y las mujeres ofrecen tejidos
y artesanías en madera y otros materiales del bosque.

Turismo comunitario genera esperanzas

El proyecto de turismo comunitario “Destino Turístico Río Apere” comprende ocho comunidades ubicadas a la ribera del río. Al sur están San Miguel del Apere, Santa Rosa del Apere y San Antonio del Pallar. Al norte: Puerto San Borja, Mercedes del Apere, San Pedro, Perú Río Apere y Desengaño.

La pesca deportiva, la observación de flora y fauna, además de la convivencia con los comunarios son actividades que forman parte de los atractivos. Este río pertenece a la cuenca amazónica de Bolivia que recorre en dirección noreste hasta alcanzar al río Mamoré; su longitud es de unos 500 kilómetros.

Vista aérea de la Amazonía boliviana.

Lourdes Omoya, gerente ejecutiva de BolTur, explica que diseñarán y venderán los paquetes para esta zona pero que esta ruta no es exclusiva de la empresa que dirige sino que se espera que otras operadoras turísticas se interesen en brindar este destino a sus clientes. “El objetivo es generar movimiento económico para las comunidades. Nosotros vamos a preparar los paquetes y todas las agencias que deseen ofrecer esta ruta pueden
hacerlo”.

Esta ruta fue desarrollada a iniciativa del Ministerio de la Presidencia, en conjunto con la Gobernación del Beni y las comunidades; contó con el apoyo del Ministerio de Culturas y
Turismo, BolTur y las empresas AXS y Minera San Cristóbal. El Viceministerio de Turismo se encargará de la promoción.



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