Turistas viven nuevas experiencias con visitas nocturnas a este atractivo.

Gabriel Díez Lacunza / Tiwanaku, La Paz

De noche, las marcas del monolito Ponce se ven distintas, lo mismo ocurre con los grabados del monolito Fraile o los signos de la Puerta del Sol. Los contrastes de la iluminación artificial y las sombras difieren de ver estos monumentos con la luz del día. El 10 de enero se cumplió el primer mes de visitas nocturnas a Tiwanaku y quienes participaron de esa oferta turística quedaron “muy satisfechos”.

“Me parece maravilloso, ojalá lleguen a alumbrar todo, es un tour súper lindo”, confiesa Vanessa Gallardo, de 29 años. Al igual que ella, la mayoría de las personas que transitan por el iluminado Complejo Arqueológico de Tiwanaku muestran una expresión de asombro y agrado.

La iniciativa partió del Centro de Investigación Antropológica, Arqueológica de Tiwanaku (CIAAT) y fue posible gracias a ayuda económica de la embajada de India. El director de CIATT, Julio Condori Amaru, en conversación con La Región, explica que los fondos de la cooperación extranjera rondaron los 31 mil dólares y que la institución de la cual está a cargo puso una contraparte de 80 mil bolivianos.

“Se ha hecho tres tipos de iluminaciones, la vial, la arquitectónica y la escultórica. Con la iluminación se puede apreciar pequeños detalles que no se ven de día. Los detalles del acabado de las piedras, la manufactura”, refiere Condori en la sala donde se expone al monolito Bennett en el museo Lítico.
Afuera, los minibuses llegan de a poco. Visitantes nacionales y foráneos estiran las piernas y se preparan para un recorrido diferente. Para Julio Román (45), representante del transporte de ese municipio con 22 años de experiencia en el rubro, se trata de una experiencia inigualable. “A la gente también le gusta ver las ruinas de noche”, comenta al lado de su vehículo parqueado afuera del museo Cerámico.

Luego de recorrer los repositorios Cerámico y Lítico y el sitio arqueológico mismo, Hernán Cruz Jiménez (28) y Gustavo Fuentes (15) descansan en un restaurant para luego volver a La Paz. Mientras esperan su orden relatan su experiencia. “Es la primera vez que he escuchado este tipo de eventos”, dice Hernán. “Me han gustado los monumentos al aire libre”, expone a su vez Gustavo.

Presente y futuro de las visitas nocturnas

Alrededor de las nueve de la noche, afuera del sitio arqueológico, Carolina Ávalos (34) conversa con dos mujeres. Ellas y Carolina se dedican a lo mismo: venden artesanías. “Es muy interesante en épocas de invierno, mostrar las figuras astronómicas, cómo se alineaban los templos”, afirma esta comerciante quien además es guía turística y muy conocedora del lugar.

Consultado sobre este tipo de actividades, el intendente municipal, Gualberto Soria, considera que “Tiwanaku de noche” va a tener una buena repercusión nacional e internacional. Sin embargo, cree que debería planificarse actividades paralelas, como peñas artísticas, para que los visitantes alarguen su estadía y no retornen muy rápido a La Paz.

Según el Director del CIAAT, la excursión del 10 de enero fue la última del ciclo que inició el 20 de diciembre del año pasado y que se programó sólo para los miércoles. Afirma que por la época de lluvias no se realizarán las visitas nocturnas y estima que a principios de mayo se retome este tour “distinto”.

Cómo llegar: Los buses y minibuses a Tiwanaku salen desde frente del Cementerio General de la ciudad de La Paz.
Tiempo y distancia: El municipio de Tiwanaku está ubicado a 74 kilómetros de la ciudad de La Paz. El recorrido dura una hora y media.

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