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Fotos y texto Doly Leytón Arnez / 

La ciudad de La Paz, en Bolivia, es el punto de partida para visitar innumerables atractivos turísticos. Luego de un par de días de estadía en el Hotel Gloria, que es uno de mis favoritos por la buena atención y su ubicación céntrica, elegí como primera parada a Copacabana, ubicada a 150 kilómetros de la “ciudad maravilla”. El plan es experimentar sin agenda previa y procurar conocer la mayor cantidad de atractivos en este destino. Durante los tres días, todo un fin de semana, desde el viernes, alcancé a conocer cinco sitios.

Vista desde el cerro El Calvario.

Día 1

Un espectacular atardecer

Son las 9 de la mañana del viernes. El punto de encuentro con mi compañero de viaje es frente al cementerio general, donde está ubicada la parada de buses y minibuses que brindan el servicio de transporte desde La Paz hacia Copacabana. Los buses cobran 20 bolivianos y los “minis” 25.
Elegimos la segunda opción y junto a otras 10 personas llegamos en 2 horas y 15 minutos hasta el Estrecho de Tiquina. Entre planicies y montañas, el trayecto se torna adormecedor, pero de a poco el paisaje se pinta de azul. La vista del lago Titicaca es impresionante. En los pueblos costeros se puede disfrutar de platos elaborados con pescado y productos andinos como la quinua, chuño y trigo, entre otros. En la ruta se ve carteles que ofertan esos alimentos.
Al llegar a nuestra primera parada el conductor nos explica que el pequeño bus rojo será transportado en un pontón, una barcaza de madera, mientras que nosotros debemos cruzar hacia el otro lado del lago en una embarcación turística. ¡Empezó la aventura!


Luego de comprar un ticket con 2 bolivianos –mientras hacemos fila– en el muelle de San Pablo de Tiquina se distingue claramente entre los turistas y los lugareños o asiduos viajeros. Los primeros aprovechan el tiempo para sacarse selfies y fotografiar el paisaje mientras que para el resto este paso y su entorno es parte de su rutina.
Para quienes suben por primera vez en una embarcación, la experiencia es bastante emocionante por el bamboleo que ocasiona el agua, aunque el recorrido no dura más de cinco minutos. Ya en San Pedro de Tiquina volvemos al vehículo y desde ese punto hasta Copacabana demoramos exactamente 45 minutos.
Son casi las dos de la tarde. Después del check in en el Hotel Gloria Copacabana y un breve descanso en la habitación que tiene una vista privilegiada hacia el Titicaca, buscamos un lugar para almorzar. Este es un pueblo turístico en el que se puede encontrar qué comer a cualquier hora del día. Nosotros vamos en busca de pescado, en especial de la famosa trucha que es uno de los alimentos más requeridos en el lugar.
Infusiones de todo tipo, café, postres, sopas, platos nacionales y extranjeros son parte de la carta en la hilera de restaurantes que se encuentran en la avenida 6 de Agosto, que nos guía desde la plaza principal hacia los muelles del lago; la misma imagen en calles aledañas.


 

Sumado a ello, en más de una veintena de casetas situadas en la costa ofrecen trucha fresca en una sorprendente variedad de preparaciones. Trucha al ajillo, a la mantequilla, al limón, con tomate, con chorrellana, empanizado, entre otros. El precio oscila entre 25 y 35 bolivianos por plato.
Son las 4 de la tarde y, después de un sabroso almuerzo, es el momento ideal para ir a conocer el lugar desde donde se disfruta mejor el atardecer y desde donde se toman las mejores panorámicas de esta península. Subiremos al cerro El Calvario.

Para quien no realiza actividad física con frecuencia o quien sufre el efecto de la altura paceña, el ascenso por las gradas de piedra puede ser un tanto agotador. Sin embargo, no te decepcionarás. Este no es un atractivo turístico común, principalmente es un sitio de peregrinación donde los devotos llegan cada día para subir a cumplir promesas y hacer pedidos. En el trayecto existen 14 estaciones de la Vía Crucis.
Al llegar a la cima a 3.966 m s. n. m., después de unos 20 minutos de caminata, te das cuenta de que todo valió la pena. El atardecer es perfecto, el agua se ve como un manto azul inmóvil con pequeños destellos, de fondo parece que el sol se sumerge lentamente en el mágico lago. Eliges un lugar dónde sentarte y después de unos minutos de sacar fotos, el ocaso te hipnotiza. Poco a poco los turistas se van retirando en un silencio cómplice que permite seguir disfrutando la despedida del sol.


Día 2

“Full day” de Islas

Vista desde la Isla del Sol

“Amanecer a orillas del Titicaca” deja de estar en mi lista de pendientes. La vista es maravillosa y no necesité salir del cuarto del hotel. Después de un vigorizante desayuno bufett, vamos a disfrutar el sábado.
En varias de las calles céntricas se encuentran operadoras que brindan tours que tienen como punto de partida los muelles. Sobre la avenida 6 de Agosto, una joven mujer morena vestida con una colorida pollera –de una de las empresas de turismo comunitario– se acerca y con la destreza de una oradora profesional nos canta un recorrido tentador. En menos de un minuto estamos convencidos de que queremos ir a las islas de La Luna y del Sol por la módica suma de 30 bolivianos, menos de 5 dólares.
El barco sale puntual a las 8.30 y retorna las 16.30. El costo cubre el transporte, el viajero paga sus entradas a los atractivos (10 bolivianos si eres extranjero y 5 si eres del país). “Ahurita va salir”, dice la mujer a tiempo de entregarnos los tickets y dar las indicaciones para llegar al muelle del que partiremos en el “Pachamama”.

Un guía local explica detalles del Templo de las Vírgenes en la Ilsa de la Luna.

Partimos a las 8.50 y después de unas horas navegando llegamos a la Isla de la Luna, cuyo principal atractivo son las ruinas incaicas del Templo de las Ñustas o Palacio de las Vírgenes escogidas por el Dios Sol. Allí, los comunarios del pueblo de Coati hacen de guías y brindan un recorrido de unos 30 a 40 minutos relatando la impactante historia del sitio y de las vírgenes que vivieron allí –aprendiendo a tejer y otros oficios– antes de ser cedidas como “esposas” al Inca o ser empleadas para el sacrificio al Dios Sol.

Templo de las Ñustas

A tu paso por este sitio te recomiendo comprar las artesanías que producen las mujeres del lugar. Ellas están bien organizadas y ofrecen productos autóctonos con un lindo acabado en diferentes materiales locales. Muchos de los objetos están cargados de simbolismo, como las pequeñas piezas para atraer la suerte, encomendar un embarazo o un futuro económico exitoso. En fin, lo importante es apoyar a esta comunidad que actualmente vive del turismo. Es un sitio pequeño pero ofrece todos los servicios básicos para los visitantes.

En el lugar hay un punto de atención al turista y servicios básicos.

Al medio día partimos rumbo a la Isla del Sol, distante a 8 kilómetros, donde tienes la posibilidad de contratar un tour guiado por 40 Bs. que te permite pasear por un sendero en ascenso hasta un hermoso mirador y luego bajar por unas callecitas angostas del pueblo de Yumani. Según el guía, el lugar tiene 11 kilómetros de largo y 8 de ancho. Allí hay varios hospedajes, bares y restaurantes donde los locales brindan una buena atención. Durante el paseo se puede adquirir también recuerdos artesanales y prendas tejidas con lana de alpaca o llama, además de tomarse fotos con llamitas a cambio de un aporte voluntario a los niños que están al borde del sendero.

El tour inicia en las ruinas del Templo del Inca y concluye tras el descenso de unas gradas de piedra que llevan hacia el muelle principal de Yumani. Desde allí iniciamos el retorno hacia Copacabana donde, después de un descanso y un poco de recreo en la sala de juegos del hotel, disfrutaremos de un buen rato en uno de los pubs del lugar.

Con una sonrisa picaresca los niños se acercan a ofrecer “una fotito”. Foto: Alejandro Flores

Día 3

Un poco de historia y fe

Es domingo y el clima es ideal para dormir un poco más pero como la idea es volver a La Paz después del mediodía, aprovecharemos el tiempo para visitar dos sitios sin salir de Copacabana.

Me intriga conocer La Horca del Inca, que en realidad es un antiguo observatorio astronómico que se encuentra en la cima del cerro Kesanani. Desde la plaza principal está ubicado a unos 600 metros. Subiendo por la calle Murillo hay señalética que te ayuda a llegar hasta el ingreso, donde se paga 10 Bs.
Después de haber experimentado el ascenso a El Calvario, esta ruta empinada rodeada de inmensos árboles ya no es tan costosa. Demoramos máximo 25 minutos con breves descansos para disfrutar de la vista. A poco de llegar al atractivo principal, el sendero de roca se torna un poco más angosto pero no es complicado seguir.

Foto: Alejandro Flores

Es difícil creer que este es uno de los sitios menos conocidos o quizás menos visitados en Copacabana. Es impactante y bastante enigmático observar un bloque de piedra sobre dos piezas perpendiculares que se alzan de forma natural. Según el guía, desde este punto se determinaban los movimientos lunares y las estaciones del año. Un lugar importante que data aproximadamente del año 1764 a.C. donde, además, los habitantes de la cultura preincaica Chiripa realizaban rituales. La historia es interesante y la vista es magnífica. Prácticamente se puede apreciar todo el pueblo y la bahía.

Sin pensarlo, el medio día nos encontró entre las grandes rocas. Nos toca bajar y visitar un último sitio, que sin dudarlo es parada obligatoria para creyentes y no creyentes. Vamos directo a la iglesia que tiene una infraestructura impactante.
Los comentarios de los turistas giran en torno a su imponente arquitectura con estilo renacentista. Esta iglesia acoge a la virgen de Candelaria, conocida también como la Virgen Morena. Hasta este santuario llegan miles de personas cada año en peregrinaciones. Las filas formadas por automóviles nuevos en las calles aledañas sorprenden porque son llevados hasta el lugar para ser bendecidos. Camiones, camionetas, autos de lujo y pequeños motorizados son ataviados con flores, globos y serpentinas antes de recibir el agua bendita rociada por el párroco. Este es un atractivo más para los visitantes de Copacabana que ven con cierto asombro el ritual.
Definitivamente, tres días quedan cortos para conocer todos los atractivos que hay en Copacabana y en su entorno. ¡Un lugar para volver!

La bendición de los vehículos sorprende a los visitantes en Copacabana.

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Un tour seguro, con transporte exclusivo para 4 personas por vehículo. Haz clic sobre la imagen para ver todos los datos

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